miércoles, 15 de octubre de 2014

10 años de LOST: o cómo sobrevivir a la posmodernidad y no morir en el intento.

Perdón, Breaking Bad, perdón; podrás ser la serie perfecta, pero LOST es mi serie favorita por los siglos de los siglos. ¿Por qué? Esa sí es una buena pregunta. Porque vaya que LOST tiene defectos. Me niego a creer que sólo me gusta por el valor nostálgico y sentimental, porque en verdad siento que en LOST hay cosas valiosas, más allá de la polémica de su odiado final (el cual a mí me gusta), de sus giros narrativos jalados de los pelos, de su humor involuntario en ciertas ocasiones y de su desaprovechada temporada final. Con todos esos “peros”, sigo firme con la idea de que LOST es una obra de arte.
            ¿Por qué? A veces tengo la sensación de que LOST es la historia que lo cuenta todo. Cada rasgo y particularidad de la condición humana. Siempre he tenido la teoría de que todas las narraciones, ya sea literarias o cinematográficas, están regidas por el mismo tema primigenio que se encuentran debajo de todos los géneros: el misterio de la vida y la muerte. LOST es una historia que jala de ambos extremos de la cuerda y siempre está yendo más allá. Y, con el disfraz de que es una serie coral de ciencia ficción y fantasía, en realidad es la historia más surrealista jamás contada que engloba todas las preocupaciones del ser humano: el tiempo, el libre albedrío versus el destino, los límites de la ciencia y los límites de la fe, la muerte y el sentido de la existencia.

            El 22 de septiembre del 2004 (uno de los años más importantes de mi vida) se estrenó el primer episodio. Ahora que se celebran 10 años de su estreno, me dieron ganas de hacer este post para honrar a la serie que me ha influido tanto para crear mis propias historias, y también, un poquitín, en mi manera de pensar. Lo haré reseñando cada temporada. Y habrá spoilers: perdón, realmente quiero analizar cada detalle de la obra, así que si no has visto la serie pero piensas verla, mejor no leas esto. O mejor sí, quizás hasta te llame la atención aún más. 


PRIMERA TEMPORADA


La primera temporada comienza con el accidente del vuelo 815 de Oceanic Airlines en lo que parece ser una isla desierta. Su supervivencia se ve amenazada por una serie de entidades misteriosas, incluyendo osos polares, una criatura que deambula por la selva —llamada por los supervivientes el «Monstruo»— y los habitantes de la isla, conocidos como «los Otros». Los náufragos encuentran a una mujer francesa llamada Danielle Rousseau que había llegado a la isla 16 años antes del accidente, y una escotilla enterrada. Mientras dos personajes tratan de abrir la escotilla, otros cuatro intentan escapar de la isla en una balsa. Por otra parte, los flashback muestran escenas de las vidas de los supervivientes antes del accidente.

Confieso que vi el primer episodio en TV Azteca. ¿Se acuerdan del fenómeno que provocó LOST en aquella televisora? Por ahí leí que sólo le dieron promoción porque era la serie favorita de la hija de Vicente Fox, que en aquel momento era presidente de México. Como sea, LOST fue la serie que abanderó aquel repentino boom de buenas series que se dio en aquel año: Desperate Housewives, Prison Break, Dr. House, Grey’s Anatomy, sólo por decir unas cuantas.
            También confieso que cuando vi el primer episodio, no me enganchó. Porque pensé que sería una aburrida serie sobre las peripecias de unos náufragos en una isla: eso significa que sólo vi los primeros 20 minutos del piloto, porque desde ese primer episodio se establece el tono de misterio y suspenso que habrá (a veces excesivamente) durante toda la serie. De hecho, yo me acerqué tardíamente a la serie: me enganché viendo los últimos capítulos de la segunda temporada, así que cronológicamente vi la primera temporada como si fuera la segunda… Aunque con esta serie, aunque sea lineal, no importa mucho donde empieces a verla, por todos los giros temporales que llega a tener.
            Es la temporada favorita de la crítica “especializada” y el público promedio, ya que, según los ejecutivos de la cadena ABC (la que produjo la serie),  aún no se descubre que LOST es del género ciencia ficción/fantasía, que son supuestamente géneros que “espantan” a los espectadores. La teoría de que la Isla es el Purgatorio era la que más abundaba (y quizás era la misma idea que tenían los escritores en un principio), pero sin duda lo que atrapaba eran aquellos giros de tuerca en cada episodio: en la jerga televisiva, se les conoce como cliffhangers,  y se refieren a las escenas donde revelan ocurren acontecimientos importantes e inesperados en la historia, pero los dejan “a medias”, creando así una ansiedad en el espectador y provocarlo que siga viendo la serie.
            Los cliffhangers se han usado en prácticamente en todas las series de televisión, vaya, hasta en las telenovelas mexicanas; pero LOST de alguna manera innovó en su uso. Generalmente, los cliffhangers aparecían al final de un episodio, pero en LOST, los cliffhangers aparecían al principio del episodio, y a la mitad, y al final también… lo que hacía que en un episodio podía haber hasta dos o tres escenas que te dejan boquiabierto.
            Ése es uno de los dos ingredientes del éxito de LOST: verlo resultaba tan adictivo como escuchar una canción pegajosa, nunca sabías qué esperar, y eso era lo atractivo: LOST lograba hipnotizarte sin tener que romper con la verosimilitud de la historia (bueno, a veces sí se les iba la mano) debido a la acumulación de shock tras shock narrativo… ¿Cuál es el segundo ingrediente de su éxito?
            Los personajes. Y creo que los personajes son el componente esencial para que cualquier historia, sea cinematográfica o literaria, se asegure el éxito. Siempre he pensado que una historia sin buenos personajes es como un ave sin alas: nunca conseguirá despegar. También creo que, en el caso de LOST, es el factor decisivo para no romper la verosimilitud: podrás incluir osos polares en islas del océano Pacífico, niños con poderes sobrenaturales, barcos del siglo XVIII y susurros que salen de la nada (y todo esto último sólo sale en la 1ra temporada), pero si tus personajes están bien construidos, entonces puedes hacer lo que se te da gana: que si se te antoja mezclar vaqueros con aliens, sí, puede no ser creíble, pero necesariamente tiene que ser verosímil. 

¿Y a que no adivinan quién está detrás de esto? Oh sí. Damon Lindelof, ya te vi. 

            Y vaya personajazos que tiene LOST: mis favoritos en esta primera temporada son Locke y Sawyer.
            Locke es un hombre que se presenta como misterioso ante los sobrevivientes del accidente; sabe cazar jabalíes y siempre tiene una mirada pacífica, como si la desgracia de quedar varado en una isla desierta no le afectase demasiado: y es que, una vez conocido su pasado, descubres que estrellarse en aquella Isla es lo mejor que le ha pasado en la vida. Después de quedar parapléjico porque su padre lo aventó del último piso de un edificio cuando quiso denunciarlo por ser un estafador, y de haber perdido a la mujer de su vida por cierta obsesión que no lo deja vivir en paz, su vida se ha reducido a la vida de un oficinista en sus cincuentas, frustrado y desamparado de cualquier esperanza de vida mejor. Cuando el avión se estrella en la Isla (sí, Isla con I mayúscula), descubre que ha recuperado la habilidad de caminar, como por acto divino. Está convencido de que el accidente del vuelo Oceanic 815 estaba predestinado, y que él y todos los sobrevivientes están ahí para cumplir un destino. Esto después le llevaría a confrontarse con Jack (posible protagonista de la serie, pero en esta historia prácticamente puedes elegir al protagonista que quieras), que es un doctor convencido de que el destino no existe, de que las cosas pasan sin orden ni concierto, y sólo hay que “arreglarlas” y seguir adelante. He aquí uno de los temas de LOST: ciencia (Jack) vs fe (Locke), escepticismo vs creencias.



            ¿Y por qué me gusta Sawyer? Pues porque está bien pinche bueno es el antihéroe, el Han Solo de ésta historia: demasiado carismático para ser villano, demasiado doblemoralino para ser bueno.



            Pero basta de contexto: ¿qué es lo que a mí me encanta de LOST? Las dos cosas que acabo de “analizar”, los cliffhangers y los personajes, son lo que mantuvieron enganchado durante toda la serie.  Pero los “Leit motifs” y en general, la trama de la primera temporada (sí, cada temporada tiene distinta trama; véanlo como los libros de Harry Potter) supone los temas que evolucionarán en toda la serie: ¿realmente estamos aquí por un destino? ¿Existe una orden o un hado que regule nuestras vidas? ¿Podemos ser juzgados por nuestro turbulento pasado? ¿Es la Isla un purgatorio, un destino al que estábamos atados? ¿La Isla simboliza al mundo y los sobrevivientes simbolizan a la humanidad entera? ¿Y qué significa “ser rescatados, regresar a casa”? ¿Sólo significa eso? Noten esto: la serie no se llama “Perdidos” porque estén perdidos en una isla. Vaya que no.

Escena favorita: Locke, el creyente por excelencia, está roto. Ya no le queda fe. En el pasado, su padre, a quien acaba de conocer y con quien llega a tener una relación padre/hijo, lo termina estafando. En la Isla, un hombre inocente ha muerto por culpa de su ambición, de su firme creencia de que han estrellado en la Isla por una razón. Está destruido, pero de repente, una luz se enciende...




SEGUNDA TEMPORADA


La segunda temporada sigue el conflicto creciente entre los náufragos y «los Otros» y se descubren nuevos supervivientes de la sección de cola del avión. Se revela que la escotilla es un centro construido por la Iniciativa Dharma décadas antes, y que en ese momento la habita Desmond Hume, un hombre que llevaba tres años pulsando un botón cada 108 minutos para salvar el mundo, misión que los supervivientes continúan.

Ay, pero qué temporada más chingona: una de mis dos favoritas. Las reglas cambian: la aparición de la Estación Cisne, donde deben teclear el código 4 8 15 16 23 42 cada 108 minutos (el mismo número de pretendientes que tiene Penélope en Ítaca, mientras espera la llegada de su amado Ulises) es una prueba de fuego para los sobrevivientes del Oceanic 815: ¿existe o no un propósito en aquel trabajo? Locke se halla, al menos en un inicio, convencidísimo que es el destino de todos es apretar tal botón: después, como cualquier creyente que ve contrariada a su fe, decide no apretar el botón más; hasta que llega Mr. Eko, un creyente (pero también un narcotraficante) que, pase lo que pase, no ve disminuida su fe.
            Fue con esta temporada que me hice fan. Aquí aparecen tres personajes que me fascinan: Desmond, Ana Lucía y Benjamin Linus. El primero, porque su historia antes de llegar a la Isla, es probablemente la más épica de todas: para convencer al padre de su novia (Penélope Widmore) de que él vale la pena para ser esposo de su hija, decide conseguir un velero y embarcarse en una carrera por el Océano Pacífico; pero, tras una tormenta, se estrella en la infame Isla, donde lo rescata Inman: un hombre que, solitariamente, ha apretado aquel infame código en aquella infame computadora, cada infames 108 minutos. Eventualmente Inman muere (no explicaré todo, vean la serie plis), así que Desmond se queda solo durante tres años, interrumpidos cada 108 minutos para apretar el puto botón, el cual ni siquiera sabe si de verdad sirve de algo.




            Ana Lucía, en cambio, es una mujer que en apariencia es fuerte pero en realidad es más vulnerable que nada: debido a cierto evento traumático en su pasado, piensa que todo el mundo está buscando cualquier oportunidad para aprovecharse de ella. Su liderazgo con los sobrevivientes que iban en la cola del avión, es muy distinto al de Jack: es una líder desconfiada, insegura y problemática. (La escena de su muerte a manos de Michael, fue la escena que me volvió fan de esta serie)




            Y luego está Benjamin Linus, que es algo así como el mejor antagonista que tiene esta serie… ¿Por dónde empiezo? Es el villano perfecto: hay cierta dualidad en su rostro; puede verse tanto a un hombre vulnerable y herido, pero también a un hombre perturbador e inmisericorde. No quiero contar toooda su historia en este post (es bastante larga), pero sólo quiero precisar una cosa: no hay antagonistas en LOST. Sólo dije que era el mejor “antagonista” a falta de una palabra mejor, pero Benjamin Linus no es un villano completamente: es un hombre de moral ambigua, y dentro de su moral, siempre hace lo que le parece mejor. Él, como Locke, es un creyente: pero es un creyente dogmático, como perteneciente de una secta. Es por eso que, quizás, las mejores escenas de diálogos se dan entre Locke y Linus: son la representación de una dialéctica entre dos sistemas de fe completamente distintos.


Escena favorita: A Michael le secuestraron a su hijo y está dispuesto a todo para recuperarlo. Los Otros sólo se lo entregarán si libera a Ben y si lleva a ciertas personas de una lista. Pero, para liberar a Ben, necesita matar a inocentes... 




TERCERA TEMPORADA



En la tercera temporada los supervivientes empiezan a conocer más sobre «los Otros» y su historia en la isla. Desmond y uno de «los Otros» se unen a los náufragos. Los supervivientes entran en contacto con un equipo de rescate a bordo del carguero Kahana.

Hay una especie de bajón en esta temporada, la verdad. El formato de la serie se estaba agotando: la primera mitad de esta temporada siempre será una de las peorcitas partes de LOST. La desaparición de la Estación Cisne, uno de los elementos que hacían tan atractiva a la serie, fue perjudicial, al menos para mí.
            Siento que, temáticamente, esta temporada es un regreso a la primera temporada; quizás por eso se siente algo repetida. Y sin embargo, aquí aparecen otras interrogantes, a pesar de que se supone se contestaron varias preguntas: ¿qué significa la Isla para los Otros? ¿Son acaso ellos una secta que adora algún dios (llámese Jacob o cómo se llame)? 
            Aquí aparece otro de mis personajes favoritos: Juliet.  Es el mejor personaje femenino de la serie:  una mujer de mirada fría y corazón roto; en una escena es la mujer más dulce jamás, pero en la siguiente, es una mujer que no duda en apuntarte con una pistola si se ve en la obligación de hacerlo.



            Hay ciertos capítulos en esta temporada que son, en sí mismos, pequeños obras maestras: Flashes Before Your Eyes, dónde se revela cierta cualidad que Desmond posee: una especie de inmunidad por el tiempo. Aunque él es inmune a todas esas nimiedades de “pasado” o “futuro”, está sujeto a un destino: al destino de la isla. Otras obras maestras son: The Man from Tallahasse, donde Locke decide destruir el submarino, el cual era la única manera de salir de la isla, y The Man Behind the Curtain, donde se cuenta la historia de Benjamin Linus, su destino como parte de los Otros, y el genocidio que realizó contra los miembros de la Iniciativa Dharma… Me acabo de dar cuenta que ambos episodios tienen títulos parecidos, y lo curioso es que en ambos destacan las conversaciones entre Locke y Linus: como ya dije, conversaciones entre un creyente cegado y entre un creyente frustrado.
            ¿Y qué puedo decir del final de temporada que no se haya dicho ya? Sin duda uno de los finales más shockeantes en la historia de la televisión; ningún final de temporada de Breaking Bad abrió tantas bocas como éste. Cambia todas las reglas del juego; es como si en Breaking Bad, la familia White se hubiera unido al negocio de metanfetaminas del padre. ¿Entienden? Creíamos que todo el argumento giraba en los sobrevivientes que quieren salir de la isla. Ahora resulta que no. Ahora resulta que we have to go back, Kate.

Escena favorita: Locke sigue atormentado por haber hecho explotar la Estación Cisne; ahora, gracias a un alucinógeno, observa a Boone de nuevo, quien lo lleva a tener una visión un tanto profética. (Incluso sin entender nada, la escena da puros escalofríos).




CUARTA TEMPORADA



La cuarta temporada se centra en la llegada a la isla de las personas que iban a bordo del carguero, que fueron enviados a la isla no como parte de un equipo de rescate, sino con otras intenciones. Los flashforward revelan la identidad y las acciones de los «Seis de Oceanic», un grupo de supervivientes que logra salir de la isla y que tratan de seguir con sus vidas.

Esta temporada es un tanto extraña: cuando la observas por primera vez, no hay nada más emocionante que se le compare; pero después que la vuelves a visitar, cierto aire se desvanece, quizás por el hecho de que los flashforwards (escenas del futuro de los personajes, sobre todo de aquellos que salieron de la isla) ya no resultan tan sorprendentes como la primera vez. Yo no sé si los escritores no se dieron cuenta que estaban contando una trama caduca en esta temporada, y que una vez revelados los acontecimientos de cómo y en qué circunstancias salieron de la isla los Oceanic Six, entonces ya no despierta tanto interés.
            Pero esta temporada alberga una de las más grandes joyitas de LOST: The Constant, otro episodio sobre Desmond y su problema con el tiempo. Lo bello aquí es la historia de amor, quizás la más creíble y emocionante de todo LOST: Desmond y Penelope Widmore, que es casi tan épica como la historia de Ulises y Penélope en la Odisea.

Escena favorita: Los guionistas son unos hijos de su madre: en un sólo episodio combinan flashback y flashforward para confundirnos, haciéndonos creer que son el mismo tiempo, haciéndonos creer que Jin salió de la isla sano y salvo, y que llegará tarde para presenciar el nacimiento de su hijo. 





QUINTA TEMPORADA



La quinta temporada sigue dos líneas temporales diferentes. Por un lado los supervivientes que quedan en la isla saltando a través del tiempo y estableciéndose finalmente con la Iniciativa Dharma en 1977. Por otro lado continúa la línea temporal original, con la vuelta de los «Seis de Oceanic» a la isla a bordo del vuelo 316 de Ajira Airways. Algunos de los pasajeros del Ajira aterrizaron en 2007 y otros en 1977. Los que fueron a 1977 se unieron a los otros supervivientes que durante tres años habían formado parte de la Iniciativa Dharma e intentaron cambiar el pasado para evitar que el vuelo 815 de Oceanic se estrellase en la isla.

Junto con la segunda temporada, ésta también es mi favorita. Lo tiene todo: episodio espectacular tras episodio espectacular, historias absorbentes y épicas, tragedias amorosas, redención, muertes, hechos sobrenaturales; vaya, todo lo que hace que LOST sea LOST.
            Pero lo mejor es que los personajes cambian. Jack, Kate, Sawyer, Sun y Jin, Hurley, Ben, Sayid, Juliet; todos ellos ya no son los mismos. Jack pasa de ser el hombre escéptico necio y ahora cree realmente que la Isla los convoca de nuevo a seguir un destino. Sawyer es un hombre enamorado que llega a trabajar a la Iniciativa Dharma como el encargado de seguridad, a la vez que se junta con Juliet; se vuelve un hombre de familia, vaya. Sun ya no es la mujer sumisa de siempre; conocemos más a Ben y comprendemos que en realidad es un hombre defectuoso como todos, pero que aún le quedan rastros de humanidad. ¿Y Kate? Bueno, Kate es el peor personaje de la serie, pero incluso ella obtiene un episodio memorable (Whatever Happened, Happened es quizás el mejor episodio centrado en Kate) donde la vemos desprenderse del único hombre que no lo había abandonado: Aaron. Pero ni siquiera Aaron le pertenecía, y decide volver a la isla para rescatar a su madre. Los Oceanic Six habían regresado a casa, ¿pero qué creen? Aún seguían perdidos.
            A los escritores les valió madre todo y en esta temporada se volvieron locos: flashes donde los Losties que se quedaron en la Isla tienen saltos temporales que eventualmente los llevará a la Iniciativa Dharma: una rueda que es capaz de mover a la isla; un segundo avión que se estrella; un hombre que resucita (o eso parece) y podría seguir dando más ejemplos, pero, ¿ya quedó claro, no? Los guionistas llevaron la verosimilitud hasta el extremo casi surrealista; y sin embargo la serie se mantuvo de pie, ¿por qué? Porque a pesar de todas las locuras (que son entretenidísimas), los personajes evolucionan pero siguen manteniendo su carácter, ¡siguen siendo los mismos después de todo!
            Y una cosa más: todo ese subtrama de provocar una explosión nuclear para que eventualmente no suceda el accidente del Oceanic 815 es en verdad asombroso e inspirador: ¿quién no haría lo mismo? Los Losties quieren corregir el pasado a como dé lugar. Aunque hayan conocido al amor de sus vidas gracias al accidente (“No todo fue miseria”, diría Kate), también murieron muchos en el camino y otros perdieron a ese mismo amor. Sin embargo, los guionistas dejan bien claro que los losties están equivocados: lo importante no es corregir el pasado. Lo importante es aceptarlo y seguir adelante.

Escena favorita: La bomba de hidrógeno parece que no funcionó, pero el electromagenismo parece llegar a su cenit y los objetos metálicos son atraídos hacia el túnel que la Iniciativa Dharma estaba perforando. Juliet es atrapada por unas cadenas; Sawyer, su novio, trata de salvarla, pero es inútil. Juliet se cae: moribunda, observa que a su lado se encuentra la bomba atómica que pensaban hacer explotar para cambiar el futuro y salvar al Oceanic 815. Y entonces comienza a golpearla... 





SEXTA TEMPORADA



En la sexta y última temporada la historia principal sigue a los supervivientes que han vuelto al tiempo presente. Tras la desaparición de Jacob, el protector de la isla, los náufragos se enfrentan al Hombre de Negro. Se introduce una nueva técnica narrativa que sustituye a los flashback y flashforward —llamada por los guionistas «flash-sideways»— que narra los acontecimientos en una realidad paralela en la que el vuelo 815 de Oceanic nunca se estrelló en la isla.

¿Por qué los Losties regresaron a la Isla? ¿Cuál era su destino? Se supone que en esta temporada se responde eso y todos los demás misterios.
            Pero no sucede exactamente eso. En realidad, para muchos fans de LOST (y otros que lo eran), esta temporada es la peor, el declive, la oveja negra de las temporadas. Como los guionistas no llevaron a la serie al lugar que ellos querían, se sintieron estafados. Olé por los guionistas que no eligieron la salida fácil: fueron fieles a su línea y continuaron con lo que hacía tan única a la serie.
            No todo es miel sobre hojuelas: tampoco creo que esta temporada sea excelente. De hecho, tiene muchas fallas. Para ser la temporada final, siento que le sobra mucha paja y le faltaron cojones. A veces los flashsideways se sienten como un recurso narrativo para que la serie se haga “autohomenajes”. Los guionistas mandaron a la goma las subtramas tan interesantes de la “Ecuación Valenzetti” y la Iniciativa Dharma (adónde yo pensé que se dirigía todo el desmadre) para centrarse en la relación competitiva entre dos hermanos que parece que sólo pueden hablar a través de indirectas. Varios personajes tienen un final indigno: ¿en serio Charles Widmore se escondería del humo negro como un cobarde, en el  mero closet de Benjamin Linus? ¿Acaso pensó que Ben no se aprovecharía de eso?
            No es la mejor temporada pero tampoco creo que es la peor o la más aburrida (ese insigne título creo que se lo lleva la cuarta temporada, pero no estoy seguro). Tiene sus defectillos, claro, pero también tiene sus obras maestras: Happily Ever After es, una vez más, un episodio magnífico de Desmond y la naturaleza de los flashsideways. Ab Aeterno contó la mejor historia de amor y sacrificio desde Desmond y Penny. The Candidate tiene más acción y drama que todas las películas hollywoodenses que salieron ese año. ¿Y el final? Para ver el final de LOST tienes que preparar un rollo de papel entero, porque, o te cagas de coraje, o lloras de emoción
            Y yo lloré de emoción. Tuve que ver el final yo solito porque no quería que nadie viera que una serie tan ridícula donde las islas se mueven y los humos negros son asesinos, me pusiese tan emocional. But I cried like a little bitch. Y siempre que veo escenas del episodio final en YouTube, me vuelven a salir lagrimitas. ¿Por qué? ¿Qué es lo que me dice LOST que me pone tan sentimental? 

Escena favorita: En los flashsideways, Juliet y Sawyer se reencuentran y "recuerdan"... No hay forma de ver esta escena sin llorar un poquito.





GUYS, WHERE ARE WE?  

Como dije anteriormente, los guionistas no se fueron por el camino fácil. No nos dieron las respuestas peladitas y a la boca. Confiaron en que los espectadores reflexionen y saquen sus propias conclusiones, y eso es de agradecerse. Regla No. 1324 de la creación narrativa: nunca trates a tu lector/espectador como un imbécil. De hecho, siempre son más listos que tú.

En esta página: http://ericknowsitall.com/ultimate-lost-theory/ se encuentra una teoría de LOST, que, de tan buena, creo que es la definitiva, como el mismo chavo que la escribió tanto presume. Esto dice básicamente: la Isla es el “corcho” que protege al Tiempo. Sí, el tiempo es una energía. Es la luz que sale de la caverna que se encuentra en el centro de la Isla. Jacob, el protector del tiempo, está buscando un reemplazo: eligió como candidatos a personas que tienen conflictos con su pasado, y que por esos conflictos, no pueden seguir adelante con sus vidas. El humo negro/Falso Locke/hombre de negro es el pasado. El pasado que nos atormenta, y que, si llega a salir de la Isla, creará un caos temporal en el mundo. Como bien dijo Faraday: “pensemos en la isla como un disco que está fuera de su lugar”. Jacob es quien controla este disco, y su hermano es quien quiere demostrarle que todo es caos, que realmente no importa si el disco está en su lugar o no, porque los seres humanos somos corruptibles por naturaleza.



El humo negro es en sí la personificación del “pasado”: pero entendamos al pasado como el humo negro que la “máquina del tiempo” exhala, como si el tiempo fuese un tren que no se detiene (o no debería detenerse). El humo negro es el pasado de toda la humanidad. Una vez que el humo negro adquiere el alma de un hombre que quiere, a toda costa, salir de la isla, adquiere motivaciones humanas: quiere demostrarle a su hermano (¿Que quizás represente la esperanza de un futuro mejor?) que no podemos cambiar lo que somos ni lo que hemos hecho.



Para demostrarle que está equivocado, Jacob (el protector de la Isla, y por ende, del Tiempo), elige a personas que tienen conflictos con su pasado. Sawyer mató a un hombre inocente sólo por deseos de venganza. Kate mató a su padrastro porque maltrataba a su mamá. Jack tenía una relación de amor/odio con su padre, al igual que Locke (es curioso que ambos tengan prácticamente el mismo conflicto, y en la Isla, se levantan como las figuras contrarias, como ya dije antes: ciencia vs. fe. Al final, ambos son lo mismo). Hurley tenía conflictos con su autoestima y se sentía culpable de matar accidentalmente a personas debido a su sobrepeso. Podría seguir y seguir con cada personaje, pero se entiende el punto. Jacob elige a estas personas para que puedan aceptar su pasado y seguir adelante.



Con la teoría de que la luz en la Isla es el Tiempo mismo, incluso se explicaría la misma estructura narrativa de los saltos temporales en la serie: tanto flashback y flasforward y flashloquesea tendría sentido porque es como si el mismo Tiempo fuese el narrador, quien está detrás de cámara en la vida de los personajes. Quizás no es Jacob  quien los elige realmente; quizás el mismo Tiempo se encargó de elegirlos. Otras cosas que se explican con más claridad es que, en realidad, los Otros son una especie de “secta” que utiliza la Estación Cisne (la del botón que se aprieta cada 108 minutos) para alterar el tiempo y, de esta manera, alcanzar la inmortalidad. Son hostiles con los pasajeros del Oceanic 815 porque temen perder sus privilegios divinos. Pero bueno, al fin y al cabo, su plan no les funcionó, ni a Benjamin Linus.

En la misma página hay también una pequeña teoría en la que se argumenta que, por haber hecho explotar la bomba atómica, Juliet crea un “tiempo extra” para los Losties en el que no estalla el Oceanic 815. Quiere decir que los flashsideways  no sólo son el purgatorio. Es realmente un “lugar que ellos crearon” para reencontrarse (¡después de haber estado perdidos, caramba!) y seguir adelante.  

Me satisface la teoría en prácticamente todo (sin duda él la explica mejor que yo), pero quiero también aportar un poco de mi interpretación. ¿Cuál es la principal motivación del Hombre de Negro? Salir de la isla. ¿Cuál era la principal motivación de los Losties en las primeras temporadas? Salir de la isla. En realidad, cuando los Losties se enfrentan contra el humo negro, se están enfrentando consigo mismos. El Hombre de Negro (le digo así porque ni los guionistas le pusieron nombre; es casi como si le dijeran Señor Oscuro) posee el cuerpo de Locke como una pequeña broma: incluso el hombre más firme en sus creencias puede caer.



Pero tampoco creo que sea conveniente ser tan restrictivos y decir que la verdad absoluta detrás de LOST es que la Isla protege al Tiempo de las manos de los hombres que siempre han querido jugar con él, ya sea que estos hombres sean egipcios de la antigüedad o hippies norteamericanos de los 70s. La serie te da todo el permiso de teorizar que la Isla en realidad es el centro del universo y la fuente de la vida; hay hombres que la protegen y otros la codician (They come, they fight, they destroy… It always ends the same), pero el mensaje es claro: los humanos nos sentimos muy pequeños.

Durante el siglo XX, la humanidad ha perdido toda la autoestima que le quedaba. Cuando la humanidad comprendió que no es la favorita de Dios y que no hay ningún propósito en la vida, ésta perdió el rumbo. Cada etapa en la humanidad ha sido regida por algún principio: el Renacimiento buscaba a Dios a través de la Ciencia, en el Humanismo se deja de buscar a Dios y el hombre busca su posición en el universo. En el Barroco, el hombre ya sospecha de su inutilidad. En el Romanticismo, al hombre le dan aires de grandeza y se cree como un espíritu libre cuyo fin es unirse con la naturaleza. En la Modernidad, el fin era hacer más fácil la vida, a través de la revolución industrial y el motor de vapor. Pero, ¿y la posmodernidad qué?

La posmodernidad es un desmadre. La verdad se convierte en algo relativo (¡maldito sean posmodernistas!) Ya no hay un “bien mayor” que el hombre aspire, porque, habiendo muerto Dios, entonces todo se vale. Alguna vez escuché a Todorov decir que: “la cultura es ahora un supermercado donde el cliente puede elegir las creencias como si fueran artículos para depositar en su carrito”.  Tiene toda la razón. O más bien, no la tiene, ¡porque nadie tiene la razón! Ni los gobiernos, ni la ciencia, ni Dios. Ni siquiera el hombre: Camus  no fue el primero en decir que la vida es una absurdez nauseabunda. Pero lo dijo en el momento en el que toda la humanidad pensaba lo mismo.

Camus y su mirada sexy que dice: "bale berga la bida" 


Lucho: ¿Qué tiene que ver todo esto con LOST, mamón? No le pongas tanta salsa a tus tacos.

            Pero es que sin salsa los tacos no saben ricos :p. A la mejor estoy estirando el chicle, pero como espectador tengo todo el derecho de llevar la historia adónde ésta me hace sentir. Y yo realmente creo que LOST es una especie de metáfora sobre la “humanidad perdida”. ¿Realmente creen que sólo los Losties están perdidos? ¿No creen que, en realidad, LOST se llama así porque está diciendo que toda la generación actual lo está? Está perdida en el sentido de que no le vemos un propósito a nuestras vidas, hacemos cosas de las cuales después nos arrepentimos, y hacemos desmadres y medio para al final, darnos cuenta que lo único que realmente importa, ya lo teníamos.

            En LOST abundan los personajes que quieren adquirir poder, reconocimiento y trascendencia: Benjamin Linus, Desmond, Locke, Mr. Eko, Charles Widmore, toda la Iniciativa Dharma; incluso el mismo Jack al final. Son éstos hombres los que se sienten desamparados, los que se sienten encerrados en un cuerpo mortal que no les satisface. Quieren más. Quieren más tiempo, quieren más vida. Quieren dejar de ser humanos y ser algo más. La Isla parecer ser el paraíso mismo (en la historia de LOST, sin duda lo es) que les otorgará poder e inmortalidad.

            Pero, ¿y si alguien obtiene ese poder, qué? Ahí está el ejemplo de Richard Alpert, el intermediario de Jacob. En su capítulo, Ab Aeterno, se cuenta su historia. Su esposa muere porque él no pudo conseguir a tiempo la medicina necesaria. Es enjuiciado por un asesinato accidental y, en vez de ejecutarlo, es llevado como esclavo en un barco que terminaría estrellándose en la Isla…



            Después de varias penurias, es interceptado por un hombre que le promete que podrá conseguir a su esposa, sólo si mata al mismísimo Diablo. Richard acepta; visita al Diablo, quien no es otro que el mismo Jacob, y éste lo convence de que su esposa murió y no puede hacer nada más. Jacob le ofrece trabajo, y Richard sólo acepta si le ofrece algo incluso mejor que su esposa. Richard le dice a Jacob lo que cualquier hombre le diría al Diablo: No quiero morir, quiero vivir para siempre

            Richard prefirió vivir eternamente que al amor de su vida. Los años pasan, y cuando ahora se supone que debe saber lo que Jacob requiere, no tiene ni idea; entonces, va a donde enterró la crucecita que era de su esposa, y ahora está arrepentido. La quiere a ella.



            Aunque era inmortal, Richard no era feliz. Había pasado toda su vida con una expectativa falsa (¿se dan cuenta que Jacob no es todo bondad? Me rehúso a creer que LOST es una simple historia de “el bien contra el mal”). Pero al final, cuando la Isla momentáneamente pierde sus poderes, observa algo en su cabello: una cana. Al verla, sonríe. Ha aceptado su propia mortalidad. Ha dejado de estar perdido.

            Ésta es sólo una de tantas historias que tiene LOST, así como tantas son las historias que alberga el mundo: un mundo con una generación que parece estar perdida.

            En los flashsideways, los personajes tienen vidas muy distintas, pero de alguna manera (por mero truco argumental, eso me queda claro), son puestos en situaciones paralelas a las que vivieron cuando no se perdonaban por sus propios pasados. Ahora superan esas situaciones y se perdonan a sí mismos. Al final se reencuentran en una iglesia (cuyas ventanas tienen todos los símbolos religiosos que ha creado el hombre en su historia), y Christian Shepard (“Pastor Cristiano”), le dice a su hijo, Jack, que todo lo que vivieron en la isla ha sido el momento más importante de sus vidas, ¿por qué? Aparte de que les dio “aparente” propósito (que realmente no importa), se conocieron y se unieron juntos contra la adversidad. Se unieron juntos contra su propia mortalidad; a pesar de ella. Lo mismo que debería hacer la humanidad. En estos tiempos de posmodernidad desenfrenada, ¿qué debe hacer el humano? Reencontrarse. ¿Y no todos los seres humanos somos náufragos en una isla llena de misterios?



            Al final, todos los misterios de LOST, resueltos o no resueltos, valen pa puro queso. Claro que era esto lo que hacía tan atractiva a la serie, ¡era la razón por la cual muchos eran fans! Pero si realmente crees que los guionistas tenían la obligación de responderlo todo,  es que tienes que ir a un rincón para pensar en lo que has hecho. No creas que al final de tu vida va a venir Dios y te va a responder los misterios del universo. No es así de fácil, y qué bueno.

            El final de LOST es lacrimógeno (para mí y muchos otros) por dos razones: primero, porque realmente uno se encariña con los personajes y, cuando los ves “recordar” sus vivencias en la Isla, a la vez que se reencuentran con las personas que amaban, te identificas, ¡es el final perfecto para cualquier historia! Cuando recuerdan, no solamente “recuerdan”, sino comprenden que ya están muertos. Lo comprenden con una sonrisa.


            También es lacrimógeno porque, mierda, ¡un aplauso a Michael Giacchino por esa música tan hermosa! Pero bueno, la verdadera razón es porque, al final, tú estás en la misma situación que ellos: todos los personajes en LOST aman, sufren, y en general, aspiran ser felices. Todo el revoltijo de la Isla y que la mitología y que Oceanic Airlines y que Jacob y eso, es irrelevante. Son las pruebas que les puso la vida, como le pasa a cualquier otro.

            No confío en la gente que no le gusta el final de LOST, porque siento que son esa clase de personas que creen que la vida es fácil y explicable. Es una generalización mía, por supuesto, pero de verdad lo sospecho.  Ya que expliqué porque me gusta tanto LOST y analicé un poco lo que yo creo que significa en su totalidad, me siento aún más seguro de decir que es mi serie favorita. ¿Qué sea mejor que otras? Eso sí no lo sé, aunque creo que cada serie es única y no puede compararse. En algún momento haré un post dedicado a Breaking Bad, incluso otro a Evangelion (uno menos académico, vaya). Pero me queda claro que LOST tiene un espacio reservado en mi corazoncito n.n



PD: ¿Me quedó muy largo el post? No me importa.
PD2: ¿Por qué escribo LOST con mayúsculas? No hay otra manera de escribirlo.            
PD3: Si llegaron hasta aquí, incluso sin haber visto la serie, no crean que porque ya les spoileé cosas, ya no les va a gustar. Al contrario.    




jueves, 9 de octubre de 2014

El muchacho ebrio.

No he podido subir entradas completas como tal, al menos como me gustaría, debido a una pequeña cosita llamada universidad (y sobre todo una pequeña materia llamada Literatura Europea Moderna); y bueno, ahí está esperándome una entrada sobre Lost en su décimo aniversario y varias otras que tengo en mente.
         Sin embargo, me quise detener un momento para respirar y compartir uno de mis poemas favoritos. La Muchacha Ebria de Efraín Huerta. Pero, con una ligera modificación: cambiaré el género femenino al masculino, ¿por qué? Los poemas no son sagrados, cuando uno es lector casual tiene todo el derecho de modificarlos, recortarlos o violarlos según sus intereses; el que diga lo contrario es un snob. Claro que se debe respetar la obra original del autor, sobre todo cuando los estudiamos y analizamos propiamente; pero el lector casual no tiene porque ser tan cauteloso; es más, se debe aprender a perderle el respeto al texto, ¿por qué insisten en tratar a los textos con cierto temor reverencial? Nel, si los escritores mismos se burlan o ni saben lo que hacen.

Retrato hablado de un escritor.


         Por eso me tomo la licencia de agarrar este poema para transformarlo a mi antojo; porque el poema, una vez publicado, pertenece más al lector que al autor; y estoy seguro que los poemas son para eso, para sentirlos de manera individual, para cambiarlos, para destruirlos, para violarlos, para darles toda toda tu ternura, ajaaa....
          Es obvio porque cambio el género. Me recuerda a cierta persona en especial, pero si me pongo a pensar, me recuerda a muchas personas; incluso a mí mismo.

EL MUCHACHO EBRIO

Este lánguido caer en brazos de un desconocido,
esta brutal tarea de pisotear mariposas y sombras y cadáveres;
este pensarse árbol, botella o chorro de alcohol,
huella de pie dormido, navaja verde o negra;
este instante durísimo en que un muchacho grita,
gesticula y sueña por una virtud que nunca fue la suya.
Todo esto no es sino la noche,
sino la noche grávida de sangre y leche,
de niños que se asfixian,
de mujeres carbonizadas
y varones morenos de soledad
y misterioso, sofocante desgaste.
Sino la noche del muchacho ebrio
cuyos gritos de rabia y melancolía
me hirieron como el llanto purísimo,
como las náuseas y el rencor,
como el abandono y la voz de las mendigas.

Lo triste es este llanto, amigos, hecho de vidrio molido
y fúnebres gardenias despedazadas en el umbral de las cantinas,
llanto y sudor molidos, en que hombres desnudos, con sólo negra barba
y feas manos de miel se bañan sin angustia, sin tristeza:
llanto ebrio, lágrimas de claveles, de tabernas enmohecidas,
del muchacho que se embriaga sin tedio ni pesadumbre,
del muchacho que una noche —y era una santa noche—
me entregara su corazón derretido,
sus manos de agua caliente, césped, seda,
sus pensamientos tan parecidos a pájaros muertos,
sus torpes arrebatos de ternura,
su boca que sabía a taza mordida por dientes de borrachos,
su pecho suave como una mejilla con fiebre,
y sus brazos y piernas con tatuajes,
y su naciente tuberculosis,
y su dormido sexo de orquídea martirizada.

Ah el muchacho ebrio, el muchacho del sonreír estúpido
y la generosidad en la punta de los dedos,
el muchacho de la confiada, inefable ternura para un hombre,
como yo, escapado apenas de la violencia amorosa.
Este tierno recuerdo siempre será una lámpara frente a mis ojos,
una fecha sangrienta y abatida.


¡Por el muchacho ebrio, amigos míos!


lunes, 15 de septiembre de 2014

Luis en el bloggero.

“Ay sí, el gay va a hablar de cine gay”. Pues, ¿qué quieren qué haga? Hace poco fui a la Cineteca Nacional y me chuté, por mera curiosidad, una película llamada “Tom en el granero” (títulos desafortunados y éste). Y entonces, ¿qué creen? Pues me puse a pensar en todas las películas gays que he visto en mi vida… Y me di cuenta que no han sido muchas. ¿Por qué? No sé. Quizás sea porque la historia del “chico gay discriminado que desea superarse” me da mucha hueva. Por lo mismo no he visto la película “Plegarias para Bobby”.
                However, la etiqueta de “cine gay” creo es muy vaga; mejor llamémosles “películas con temática LGBT”, para ser políticamente correctos. De todas maneras, creo que la etiqueta es ya en sí discriminatoria: ¿por qué no existe también las “películas de temática heterosexual”?  Una buena historia es buena más allá de sus géneros… Pero está bien; aquí está mí listado sobre películas que he visto, cuyo principal eje sea la homosexualidad:


TOM EN EL GRANERO


Tom, un joven publicitario moderno y urbano, acude al funeral de su amante tras fallecer éste en un accidente de tráfico. Será en una aislada granja lechera donde se encuentre por primera vez con la madre de su amado fallecido. Ella no tiene idea de quién es ni menos aún, del amor que compartió junto a su hijo. Tom descubrirá la distinta realidad vivida por alguien que se ha ido: la de un hombre enamorado de una mujer llamada Sarah.

                La película que me motivó a escribir esta entrada es una rareza. Rareza porque nunca supe bien a dónde se dirigía o qué quería decir; entre tanta música de película de suspenso y una que otra escena que parece salida de “El conjuro”, nunca supe en qué enfocarme bien: si en el duelo de Tom, si en la soledad de la mama de su amante, si en la locura que raya en tensión sexual del hermano del mismo. Parece que la misma película no sabe concentrarse en una sola cosa ni en un solo tono.
                ¿Eso es algo malo? A veces, pero en este caso creo que no. Al fin y al cabo me decidí que lo que estaba viendo era una especie de “thriller”, porque me tenía enganchado en la trama. Al principio uno cree que el hermano del fallecido es la única persona demente en la historia pero después te das cuenta que no. Porque su mamá también vive en su propia fantasía, y Tom pronto llega a experimentar el síndrome de Estocolmo. Cada uno de los personajes quiere vivir en su propia burbuja, tratando de ignorar la realidad en la que están inmersos: la muerte del susodicho amante fue sólo el catalizador para que abrieran los ojos, pero todavía así no quieren abrirlos.
                Disfruté la película pero creo que la historia se quedó a medias. Cuando llegó el final y las luces de la sala se encendieron, pensé: “¿Es todo?”. Me quedé esperando una escena clímax donde todos se rasguen las vestiduras: quizás estoy mal acostumbrado a las películas de Lars von Trier, pero realmente esperé un final trágico, un cataclismo, o al menos una revelación inesperada. Pero nunca llegó. La película no es mala, pero creo que se quedó en el borrador de lo que pudo haber sido una gran película. La recomiendo, aunque con ciertas reservas.

Escena favorita: Cierto baile de tango… Aunque ahora que lo pienso, es una escena bastante artificiosa e inverosímil. 


HOJE EU QUERO VOLTAR SOZINHO


Leonardo es un adolescente ciego en búsqueda de su independencia. Su vida cotidiana, la relación con su mejor amiga, Giovana, y la forma en que ve el mundo cambia por completo con la llegada de Gabriel.

                Si no ha visto el cortometraje en el cual está basada esta película, usted ha fallado como homosexual. Y como amante del arte. Es más; discretamente pondré el link de YouTube aquí abajo para que usted se dé sus quince minutos felices del día. Créame, me agradecerá. Sólo no le diga a nadie que hasta ahorita usted había visto el corto. Sí, discretamente…



                Ya puede agradecerme. Si de todas maneras usted se saltó olímpicamente el video anterior, no se preocupe. Hay personas amargadas que pueden encontrar, a su horrible manera, la paz mental.

Lucho: Por favor, seamos serios.

                Está bien. El cortometraje Eu Não Quero Voltar Sozinho es una belleza. Así de simple. Podrá ser una historia de amor como cualquier otra, pero está hecha de tal manera que, aunque usa todos los lugares comunes de las historias de amor, ni siquiera te das cuenta. Porque estás embelesado con la historia misma, con los personajes. Perversamente deseas un novio ciego. Sin embargo, el largometraje Hoje eu quero voltar sozinho no surte el mismo efecto.

                Cuando me enteré que había un largometraje sobre ese mismo corto, pensé: “¡Perfecto! Ahora vamos a ver las tribulaciones de Leonardo y Gabriel como pareja”. Pero no. El largometraje básicamente toma la misma historia del corto y la alarga de más; y de paso le quita toda la ternura condensada que tenía el corto. De todas maneras, no me atrevo a decir que es una mala película, porque en realidad es una bonita película sobre el crecimiento personal de un joven. Pero es sólo eso: una bonita historia.  Y el cortometraje, como ya dije, es una belleza, por lo simple pero profundo que es. Siento que el cortometraje cuenta la misma historia y la cuenta mejor.

Escena favorita: Cierto beso en la recámara… Además, todas las escenas en las que Leonardo no recuerda que Gabriel es ciego, y le dice cosas como, "¿Quieres ir al cine?". Me dan mucha risa y ternura a la vez... 


LA MALA EDUCACIÓN


A principios de los años 60, Ignacio y Enrique, conocen el amor, el cine y el miedo en un colegio religioso. El Padre Manolo (Giménez Cacho), director del centro y profesor de literatura, es testigo y parte de esos descubrimientos. Los tres vuelven a verse a principios de los 80, y ese reencuentro marcará sus vidas. Ignacio, que ahora se llama Ángel (García Bernal), es un travestido que aspira a ser actor. Por su parte, Enrique (Fele Martínez) se ha convertido en un reputado director de cine. Juntos recordarán los oscuros años vividos en la escuela.

                ¿Qué les digo? Una de mis películas favoritas, y mi película favorita de Almodóvar. Sin duda es de esas películas que se debe ver dos veces: la primera para no entender nada y aún así verla con la boca abierta. La segunda, para entenderle un poquito más, y salir enamorado de su soundtrack, de sus personajes, y de lo enrevesado que resulta ser su historia.

                Siento que con esta película, Almodóvar se está haciendo un homenaje a sí mismo. Aquí explota todos sus lugares comunes hasta el paroxismo: un apasionado (pero patético) amor entre hombres, el cine, la religión, la travesti decadente, el sexo como un acto criminal, la venganza y la vergüenza. Él mismo dijo que modificó la historia tantas veces como le fuera posible para que no quede “ni un solo rastro autobiográfico”. Pero no es muy dificil de rastrear las semejanzas que tiene el argumento con su vida. Todos han sufrido un primer amor, y Almodóvar no es la excepción. Seguramente alguna vez tuvo (o tiene) un muso. Seguramente, como a todos, alguna vez le rompieron el corazón.

                Algún día haré un post sobre el cine almodovariano. Pero no será este día. De todas maneras, pienso que “cine almodovariano” es un eufemismo para cine gay. No sé cómo le hace, pero este hombre siempre se las arregla para contar una historia superjota homosexual, a pesar de que no tenga ni un solo personaje gay. Si no me creen, vean Volver o Mujeres al borde de un ataque de nervios. Y ya que éstamos en esas…

Escena favorita: Los últimos quince minutos de esta película me excitan. Ah, y ésta:




LA LEY DEL DESEO


Pablo (Eusebio Poncela) y Tina (Carmen Maura) son dos hermanos marcados para siempre por un secreto de Tina. Pablo, que malvive enamorado de Juan (Miguel Molina), conoce a Antonio (Antonio Banderas), pero entonces su vida se complicará aún más


                Tiene todos los elementos que hacen grande a “La mala educación”: el crimen pasional, las actuaciones, los personajes inolvidables y la tensión sexual. ¿Y luego? Pues nada, que creo que Almodóvar en los 80s no es mi hit, y eso que yo amo Mujeres al borde…, pero siento que, en esta parte de su filmografía, Almodóvar es demasiado melodrámatico y provocador sólo por serlo. La escena inicial de La ley del deseo es una invitación abierta a los espectadores a que se incomoden. Almódovar nunca ha sido un cineasta cuyas películas puedas ver con tus padres; pero al menos, a diferencia de La mala educación, cuyas escenas sexuales siempre están encaminadas para entender mejor a los personajes, aquí creo que sólo están para estar. No sé si me explico… De todas maneras creo que lo que en realidad le falta a esta película es gancho. No consigue atraparme, la historia de suspenso y tensión no me parece tal, y en sí, al menos para mí, la película es un borrador que después sería mejorado con La mala educación.

Escena favorita: Creo que lo mejor de esta película es la pequeña Manuela Velasco (que después iría a protagonizar la excelente [REC]), personaje que, con su sola presencia, humaniza a todos los demás personajes de la cinta.



EL CIELO DIVIDIDO


Gerardo y Jonás se reencuentran porque se han buscado; en una primera mirada se descubren cómplices añejos. De ahí una cita, otra, el hotel, la universidad, las discotecas, la intimidad, los besos, la piel, el reencuentro, la fusión, la cama, la regadera... la sensación de permanecer contra la distancia, contra el tiempo, los va fusionando nuevamente, como en un rito perenne obligado a repetirse, para mantener la continuidad de los acontecimientos vitales. Su historia de amor se interrumpe con la aparición de Bruno, quien se convierte en el nuevo objeto del deseo de Jonás. 

                Me quedé dormido viendo esta película. Lo digo en serio. Eso sólo se lo perdono a Fellini, y Julián Hernández no es ningun Fellini. (Lucho: ¡Uy, no vino el mamón pero vino Luis!). Debo admitirlo: no soy muy bueno viendo cine mexicano. De verdad que no. Pero creo la culpa en parte está en películas como ésta.

                Hay videoclips que cuentan, en cinco minutos, mejores historias que ésta. Es una película sencilla, casi sin diálogos, abstracta, minimalista y objetiva. Peero… Tal vez no entendí la película; tal vez debí sumergirme en esta historia de amor de la misma manera en que uno se sumerge en la experiencia de un buen viaje: dejándose llevar… Pero aún así, creo que ni  los personajes ni la música me transportaron a ninguna parte. No me identifiqué con ninguna parte de la película, lo cual es rarísimo, dado que he vivido, casi a copy-paste, muchas de las escenas de la película.  Y ahora que lo pienso… ¿No les parece que, de alguna manera, El cielo dividido refuerza varios estereotipos de la juventud mexicana gay? Gerardo y Jonás se la pasan en cama, cogiendo, yendo a antros y después se son infieles, y luego se reencuentran, luego se vuelven a separar… La historia podría ser buena si los personajes fuesen interesantes o mínimo me cayeran bien. Pero ni eso. El hecho de que ninguno de los dos hable me desespera. Es como si fuesen dos chicos gays sin personalidad… Y ahora que lo pienso, es exactamente eso. Además; ¿a que El cielo dividido, aunque trate desesperadamente ser un retrato veraz de una relación gay, cae horriblemente en todos los lugares comunes del cine de temática LGBT?

                Alguien podría replicarme que el hecho de que no haya diálogos, refuerza el hecho de que Gerardo y Jonás podría ser cualquier pareja gay, o inclusive, uno mismo, como si en realidad la película fuese un reflejo de nuestra vida amorosa. Pero lo siento, yo no sentí ese efecto. En general, a esta peli le falta carisma. Es eso. Es aburrida; podrá ser bella, profunda y decir muchas cosas para mucha gente. Pero a mí no me dice nada.

Escena favorita: No tengo ni una. Toda la película es una sola escena larga e insufrible. 


 HAPPY TOGETHER

Compare esta imagen con la anterior. ¿No se fusiló Hernández esta película?

Lai Yiu-Kai y Ho Po-Wing viven una apasionada relación. Viajan desde Hong Kong a Argentina, pero la llegada al nuevo país parece transformar las cosas y Ho, de repente, abandona a Lai. Éste comienza a trabajar como portero de un bar, con el único afán de reunir el dinero suficiente para volver a su país. Un día Ho reaparece, pero las cosas ya no son iguales.

                ¿Cómo le hace Wong Kar Wai para tomar una historia que, en manos de cualquier otro sería aburrida, pero en él resulta apasionante y poética? No lo sé, supongo que algunos nacen con ese resplandor. Happy Together es todo lo que El cielo dividido quiso ser, pero no pudo.

                Porque si me pongo a describir sucintamente Happy Together, casi tendría que usar todos los adjetivos que usé para describir la anterior: una película sencilla, abstracta, minimalista y objetiva… ¿Pero qué cambia? Aparte de que aquí si hay diálogos, también hay intimidad. Aunque la película tiene siempre una coloración extraña que nos recuerda todo el tiempo que estamos viendo una ficción, Wong Kar Wai logra crear ese realismo necesario para de verdad creer que esos dos personajes se aman, a pesar de que todo el tiempo tienen problemas y discusiones. Con esta película siento ese placer voyeurista de mirar a una pareja en sus mejores y en sus peores días.

                Un amigo alguna vez me dijo que Wong Kar Wai es el “poeta del cine”. Estoy de acuerdo. Para otros, esta y otras pelis de su filmografía podrán ser aburridas, lentas y sin gancho; todo lo que yo critico en El cielo dividido. Pero a diferencia de esta última, en Happy Together, todo está en su debido lugar para crear una atmósfera embelesadora y poética: la música (ese tango de Piazolla que se repite durante toda la película), los encuadres medio raros que a veces tiene, y la cámara que a veces le da por pasear por Buenos Aires para enfatizarnos todo el tiempo que aquellos dos son extranjeros; pero no sólo son extranjeros literalmente, sino también son extranjeros para sí mismos. Además, ¿a que se siente muy bien escuchar “Cucurrucucú Paloma”, en la voz de Caetano Veloso, mientras pensamos en el amor de aquellos dos extranjeros? De alguna manera, la música latinoamericana en esta película nos refuerza la universalidad de la historia de amor que viven los dos.




Escena favorita: Todas donde suene el tango de Piazolla


LA VIDA DE ADELE (Blue Is the Warmest Color)


Adèle (Adèle Exarchopoulos) tiene quince años y sabe que lo normal es salir con chicos, pero tiene dudas sobre su sexualidad. Una noche conoce y se enamora inesperadamente de Emma (Léa Seydoux), una joven con el pelo azul. La atracción que despierta en ella una mujer que le muestra el camino del deseo y la madurez, hará que Adèle tenga que sufrir los juicios y prejuicios de familiares y amigos. Adaptación de la novela gráfica "Blue", de Julie Maroh

            Debería ser broma que con esta película me identifiqué más que con El cielo dividido (se nota que odio esa peli, ¿verdad?). Pero, ¿puede haber algún ser humano en el mundo, sea pansexual, transexual, heterosexual, bisexual u homoflexible, que no se identifique con esta historia? Ya sé que para muchos es larga, tediosa y sin sentido. Pero para mí, es un invitación al mundo de una chica de quince años que no sabe qué pedo con su vida. Así de simple. La vemos enamorarse, la vemos crecer… Y cuando la vemos crecer, nos damos cuenta, en la mera escena final, que todo lo sufrido ha valido la pena, que todo beso fue saboreado, que toda sonrisa y toda lágrima ha sido vengada.

                Además, ¿a que las actuaciones casi son tan reales que, como en Happy Together, de nuevo se siente ese placer voyeurista? De hecho, creo que aquí se acentua más: la fotografía llega al hiperrealismo. Los close-ups son continuos: vemos el rostro de Adele sin ningún maquillaje, al igual que el de Emma. Además, adentrémonos al simbolismo tantito… ¿Qué representa el Azul? El cielo azul, el mar azul… ¿No representa el infinito? Cuando Adele está flotando en un mar azul, ¿no estará ella flotando en un infinito del cual no puede escapar, y sin embargo, es ahí donde se siente más cómoda?

Escena favorita: Cuando Adele y Emma están platicando en el parque… Y también cuando SPOILER! ………………………. se reencuentran en el restaurante.


WILDE

El gay vistiendo de rosa. A huevo... 

El escritor irlandés Oscar Wilde fue un genio, un hombre que tuvo la osadía de enfrentarse a los tabúes, a la hipocresía y a la estupidez de la sociedad británica y, precisamente por ello, acabó siendo procesado y encarcelado. La suya fue una vida llena de escándalos y de éxitos en una época en la que ser diferente se consideraba un delito.

                Hay una película que odio más que a El cielo dividido. Y es esta. ¿Por dónde empiezo?

                Debo aclarar que generalmente me gustan las películas biográficas. Me encanta La vida en rosa, Amadeus (aunque ésta es más ficción que nada), Selena (obviamente) y…  bueno, de seguro he visto varias películas biográficas que me han gustado. Pero ésta… para empezar, no me creo que Stephen Fry sea Oscar Wilde. Para muchos es la encarnación misma de Wilde, pero yo tengo una imagen de Wilde muy diferente de él, y no es Fry. Pero bueno, Jude Law como Bosie sí que está a la perfección…

                Pero de todas maneras, creo que retratan a Wilde de una manera muy maquillada y alejada de la realidad. Redujeron la apasionante historia de uno de los hombres que más admiro, en una historia de fortaleza y superación personal. ¡Vaya, que la historia daba para una tragedia del tamaño de cualquier tragedia griega! ¿Qué no les sirvió nada el mismo hecho de que Wilde se sentía más identificado con la cultura de la Grecia Antigua, que con la cultura victoriana? Tomaron su historia y la hicieron light: no enfatizaron sus vicios lo suficiente como para realmente entrever que Wilde era una persona contradictoria a más no poder, y tampoco alumbraron sus virtudes para que uno se dé cuenta del genio que era.

                Pero lo más insultante es el final. No me importa spoileárselos porque de verdad no quiero que vean esta película: Wilde se reencuentra con Bosie, se abrazan, y… rolan los créditos. ¿Qué? ¿Ninguno en la película se documentó? ¿Ninguno sabía que después de que Wilde saliera de la cárcel, él y Bosie finalmente vivieron juntos, sólo para que después se destruyan mutuamente una vez más? ¿Nunca se enteraron de que Wilde de nuevo cayó en el alcohol y la prostitución, sólo que ahora en las calles de Francia? ¿No se dieron cuenta que Bosie fue el asesino indirecto de Wilde, ya que terminó por envenenar su alma y hacer que el genio decidiera no volver a escrbir más?

                Ahora que lo pienso,  no me gustan las películas biográficas. Patch Adams es insultante. Y no me hagan hablar de las pelis que les hicieron a Michael Jackson y a JK Rowling porque ahí sí me cago…



Y bueno, aquí acaba mi post, que creo se me pasó un poco la mano… No abarcé todas las películas LGBT que he visto, pero sí hablé de las que más me han impactado, ya sea para bien o para mal. Ya después haré la segunda parte de este post… Por ahora, creo que ya he dado una idea de lo que pienso de este cine: una historia, independiente de sus temas o géneros, puede ser buena o mala… Ahora, no sé ustedes, pero aún tengo ganas de seguir escuchando a Piazzolla...